
Si bien no puedo decir que me gusten del todo sus películas, ya que les saco muchos peros, siempre espero con ganas las cintas de Alex Garland. No acabo entrando siempre en su juego, pero mentiría si dijese que no disfruté de Men (2022) y Civil War (2024). Su nuevo proyecto, estrenado este año (pero, no estrenada en las salas de mi ciudad, de ahí la tardanza) lo firma junto al ex Navy Seal, Ray Mendoza. Ambos escriben y dirigen Warfare, con subtítulo en nuestro país, Warfare: Tiempo de guerra.
Ambientada en la guerra de Irak, en el año 2006 tiene lugar una infiltración en territorio insurgente. La misión sale mal y el grupo debe huir ante la inminente llegada enemiga. Basadas en las vivencias reales de Ray Mendoza y su escuadrón, la cinta se acerca plenamente al realismo con un elenco coral que construye una gran épica de un evento aislado en la guerra. Aquí, no hay una gran escala, ni héroes, sino soldados que por un simple sonido entran en una espiral de paranoia. En esto, la película encuentra su mayor acierto. Se aleja del sci fi al que nos tiene acostumbrado el director, para crear una cinta plenamente atmosférica y asfixiante. Coge las mejores escenas de Civil War, para crear una cinta de escenas largas, planos asfixiantes y continuo desconocimiento. Esto se adereza con protocolos militares y estrategias de guerra, aportando verosimilitud. En esto tiene también éxito el montaje, que aparte de apoyar la atmosfera, brinda fugas momentáneas al encierro. La cinta se articula principalmente en la evacuación de una casa, de ahí que toda la acción principal se articulen a partir de este complejo. Se apoya en un diseño de producción increíble de sets e indumentaria, aunque si algo destaca es el diseño de audio. Mi recomendación es que la disfrutéis con un buen equipo de sonido, ya que toda la intriga, emoción y tensión se cimenta en el sonido. La cinta en su construcción coral cambia de perspectiva múltiples veces, siempre acompañado de un cambio en la percepción sonora entre los miembros del escuadrón.
Adentrándonos a terrenos más pantanosos, la cinta fue acusada en su estreno de apoyar el conflicto de forma propagandística. No sé que opinar al respecto. Está claro que en un filme bélico existe una innegable carga política, pero al mismo tiempo la escala y desarrollo de la cinta niega esto, o al menos, no es lo importante. El filme, como ha dicho el director en varias entrevistas, es un intento de exorcizar sus vivencias personales, centrándose en como es estar en la guerra desde el punto de vista de un veterano. Entorno a esto, la cinta, o más bien su germen, se establece un interesante diálogo: ¿Cómo vemos la guerra en el cine? ¿es veraz? Y más importante, ¿Cómo representamos a las verdaderas víctimas, los civiles? Creo que aquí hay un tema real, la cinta si bien no menos precia a los civiles -aquí en forma de los habitantes de la casa ocupada-, si los trata como alienígenas sospechosos. Y si bien, es lógico de cara al soldado extranjero sentirse así, si establece una paradoja a preguntarse el origen de la misión ¿Qué derecho tiene un país a meterse en conflictos ajenos?
Creo que en el caso de esta cinta, no es lo importante, se ignora hasta cierto punto, pero no puedes omitirlo con su secuencia final, lo que más me ha agrietado mi experiencia. Lo último que encontramos en el metraje es un montaje del set. Imágenes del set de rodaje, así como de la comparativa entre los actores -en la mayoría de los casos emergentes estrellas del medio como Joseph Quinn o Will Poulter- con sus homónimos reales y de la localización real en la que ocurrieron los hechos. Es complicado, porque por una parte deja ver los entresijos de la cinta, un sueño complido para Mendoza, pero, al mimo tiempo crea una sensación de artificio. Los actores posan alegres, aún, narrando hechos duros y de anti humanismo como lo es la misma guerra. Esto ocurre también en las entrevistas y promoción de la cinta. No pido que los actores tengan la «mirada de la mil yardas», pero sí, un mínimo de respeto con el hecho narrado. Es un debate difuso, como la línea entre el producto resultante y el proceso de producción.
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