Un oficio del siglo XXI

por Darío Calvo

Defendiendo la política de autores. Tu blog de cine amateur.

Teniendo como epicentro el «tamarismo», siendo el eje de este huracán la cantante Támara/Yurena, Superestar (2025) es la nueva miniserie creada por Nacho Vigalondo y en la que realiza un retrato generacional de lo que supuso la televisión de los años 2000 y como sus cambios se siente un cuarto de siglo después en la cultura popular española.

Támara/Yurena viaja incontables veces de Santurce (Vizcaya) a Madrid en una persistente lucha por la fama y el inicio de una carrera musical propia. Este impulso, que tiene un poco de suicida, se desarrolla junto al otro variopinto grupo, en una especie de hermandad estúpida donde todo es odio, traición y una ambición desmedida por la fama, todo bajo los focos del tele-amarillismo. La serie se centra en este grupo, de forma que cada capítulo desarrolla el perfil psicológico de los habituales del «tamarismo»: su madre Margarita, Leonardo Dantés, Arlequín, Loly Álvarez, Paco Porras, Tony Genil y por último, Támara y su transición a Yurena. Digo lo de perfil psicológico porque bajo la superficie del «biopic», esta serie poco tiene de esto. Como si se tratará de un programa habitual de Crónicas Marcianas -en la serie cambiado el nombre a Tiempo de Marte-, todos los relatos se construyen desde las mentiras y los bulos que se van creyendo mutuamente. En esta vorágine de ridiculez, la serie realiza con total empatía una deconstrucción de sus personajes desde distintas caras. Igual el más obvio es el capítulo 5, relacionando explícitamente a este grupo de incomprendidos con la teoría del esperpento de Valle-Inclán, aunque en todos se ahonda en un retrato sociológico de la construcción de la «tele basura», tal y como la conocemos ahora, desde la burla, el escándalo y el espectáculo. Deconstruye la fama en nuestro país, al mismo tiempo que rimando con su nueva forma, las redes sociales, en su infinita búsqueda de sus quince minutos de gloria.

Esto repercute en una forma y estética entre lo camp y lo onírico/lisérgico,; aquí es donde más espacio comparte con las otras producciones de Javier Calvo y Javier Ambrossi -aunque recordemos que son productores y la labor de creación y dirección es de Vigalondo junto a Claudia Costafreda-, además de su aproximación a ciertos temas y reivindicación de lo diferente dentro del espacio común de la fama. Aún así, es muy diferente a sus producciones anteriores y a gran parte de la televisión patria. La serie, con nexos comunes entre capítulos, se desarrolla entre metáforas, sueños/pesadillas y esperpento con un montajes perfecto en su unión de imagen ficción y repetición de experiencias televisivas.

No es la proclamada biografía de Yurena, pero si es un homenaje a un fenómeno televisivo irrepetible y que desde el inicio de siglo inconscientemente a marcado nuestra visión de la televisión y la fama.

Como una acertada estrategia para una sesión doble, Los Javis han producido Sigo siendo la misma (2025, Marc Pujolar), documental que nace como luz sobre los hechos reales del «tamarismo» con entrevistas a sus miembros, así como a especialistas y miembros del cast de la serie. Es sin duda una decisión acertada, ya que por la propia naturaleza de la serie muchas cosas quedan en el tintero.

En esto, y en muchas otras cosas, el documental es nefasto. No solo es confuso desde un inicio sino que no profundiza en sus personajes más allá de Yurena. Es más un «mira quién tenemos, al personaje que llevas bien durante seis capítulos, pero… el real», sin profundizar fuera de mostrar la colección de personajes al completo. De los hechos acontecidos apenas se hace un vistazo, profundizando más en la serie hermana aún salvando sus diferencias. En un trabajo en exceso guionizado y que no aporta ni con nuevas experiencias, ni con perspectivas reales. En todo, construcción de la tele realidad, escándalo, juego por la fama y principalmente en el retrato de los artífices del movimiento falla estrepitosamente, empañando el visionado conjunto. Una pena porque hubiera ayudado mucho al ejercicio y reflexión ética del «tamarismo».

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