
En una nueva demostración de la supremacía de la cultura coreana a nivel mundial en números y repercusión, KPop Demon Hunters (2025,Maggie Kang & Chris Appelhans) se ha convertido recientemente en la cinta más vista de la plataforma de streaming reina. La cinta, producto original de Netflix, se ha convertido en todo un fenómeno pese a su escasa repercusión inicial, más allá obviamente de los círculos del Kpop y la animación… lo que nos hace cuestionarnos como ha llegado hasta aquí.
Para empezar por la propia cinta, la cosas como son… es una buena película. Sí, la trama no deja de ser simple: una banda de Kpop femenino se enfrenta a demonios por las noche -lo deja bastante claro el título. Y es que dentro de una trama tan simple brilla en una animación con carisma y llena de diversión, unos diseños muy llamativos que respiran aire coreano con un enorme respeto por su cultura y una banda sonora pegadiza que acierta en sus momentos más emotivos. Sony Pictures Animation, en su mejor momento desde su acercamiento al mundo de Spiderman en Spider-Man: Into the Spider-Verse (2018) y Spider-Man: Across the Spider-Verse (2023), demuestran una vez más, una superioridad clara ante una Disney rota, y es que KPop Demon Hunters es fresca y tiene carisma. Sí, se siente menos personal o imaginativa a nivel narrativa que las cintas de Phil Lord y Christopher Miller, pero lo compensan ante un acercamiento pleno hacia una cultura que poco a poco se está comiendo el mundo, Corea del Sur. Es cierto que la humanización de la industria del Kpop hay un cierto blanqueo -ya que son muy conocidas, sus practicas poco éticas y totalmente inhumanas-, pero al mismo tiempo se siente como una cinta tributo al país.
También es cierto que el fenómeno del Kpop mueve masas y que en parte sea su fuerza la que allá elevado tanto las cifras de esta cinta, pero la calidad del filme, más allá de su appeal al mundo surcoreano, a hecho que curiosos y ajenos le hayan dado una probado. Sobre todo por el boca a boca y sobre todo porque se trata de una película de Netflix, lo que significa que en una noche tonta la puedes poner y dejar pasar el tiempo. Es cierto que ahí hay algo malo -los consumidores de plataformas nos hemos vuelto en adictos a la nada que en muchos casos nos producen los «productos» de Netflix»-, pero también impulsa obras que desconocidas puedan recibir un bust de audiencia que en salas no hubiera tenido.
Entonces, ¿es KPop Demon Hunters la panacea? A ver, tienes sus problemas. El final es predecible y aún peor, parece prefabricado para una posible secuela, y en general bebe de muchas formulas ya vistas… pero demustra que existe cabida para buenas películas en plataformas, películas con alma que por el boca a boca alcanzan un gran éxito y que el cine original -aunque sea de la mano de megacorporaciones- tiene aún cabida en el público.
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