Un oficio del siglo XXI

por Darío Calvo

Defendiendo la política de autores. Tu blog de cine amateur.

Darren Aronofsky, alejándose de su dramática habitual de cintas como Réquiem para un sueño (2000) o El luchador (2008), nos trae Caught Stealing (2025), un thriller con toques de comedia protagonizado por un Austin Butler en ascenso. Aquí renombrada como Bala Perdida, la cinta es en esencia una oportunidad pérdida que aún con todo a favor no destaca.

Hank Thompson (Austin Butler) es un ex jugador de beisbol en la Nueva York de finales de los 90s, algo que la omnipresencia de las Torres Gemelas nos recuerda continuamente. Estancado en su temor al pasado, encarnado en los continuas llamadas de su madre y su casi relación con  Yvonne (Zoë Kravitz), cuando la violencia entre en su vida, a través de Russ Binder (Matt Smith) y su gato, deberá crecer y avanzar. A nivel puramente conceptual y ateniéndonos a su primera media hora nos encontramos con una cinta con toques de humor pero un toque personal de afinidad de ligero drama. El problema es cuando entra la violencia y el humor a lo Guy Richie.

Este giro hacia la comedia de acción no funciona, ni por los personaje, ni por el humor, ni por la puesta en escena. Las piezas del puzle no encajan entre sí y aunque a todos niveles el filme es más que correcto, hay algo que causa una desconexión entre sus partes, como si dentro de la cinta convivieran películas diferentes. Una mira más hacía el humor y la esencia del cine británico de finales de siglo; otro más convencionalismo sobre el aprender a crecer, a dejar el temor atrás al hacer frente a algo extremo desde un prisma más dramático. Aquí, un popurrí con giros estudios y vacíos.

Lo mismo ocurre en la puesta en escena, que si bien es muy buena, con una producción increíble en la recreación de la ciudad de Nueva York y su pluralidad cultural, tiene muchos contrastes. En cuanto a su montaje, menos agresivo a lo que nos tiene acostumbrado este tipo de cine, nos encontramos a una buena pieza pero que cae por el peso de la ausencia de sustancia con una trama predecible que no puede levantar un Austin Butler emocionante. Se siente muy desconectado todo, la cinta maneja a una red de personajes demasiado grande y de nulo empaque, creando una enorme distancia con el espectador. Aún con ideas se siente muy plana a nivel emocional que pese a la propuesta cinematográfica no sabe aprovechar sus recursos.

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